Prueba de la Viper 2 en Abril de 2010 por Ojovolador.com
“Este parapente será un éxito en manos de pilotos experimentados que tengan buena mano y que gusten del pilotaje fino y preciso. Es una excelente máquina para navegar y hacer rutas.”
“La Viper 2 es un ala deportiva réflex vibrante: pilotaje directo y velocidad son dos de las virtudes de un ala casi acrobática que cuenta con un mando preciso y directo. Esta vela además puede navegar a altas velocidades (+60Km/h) con mucha estabilidad y un buen rendimiento, lo que realmente te permite explotar la velocidad del ala en largos trayectos”
ojovolador.com
Ensayo de la Viper 2 en mayo de 2009 por Tony Gibson:
¿La Viper 2? ¡Guau! Con eso queda todo dicho…
Vale, contaré algo sobre que he podido volar con esta vela, que ha sido poco.
Ahora sé por qué a tantos pilotos de acro amantes de los Gs les gustan las velas de Ozone. La Viper 2 responde a cualquier gesto de mando que le envíes, por pequeño que sea.
La vela que recibí era de colores muy brillantes, con el diseño azul, blanco y verde. Me alegró mucho ver que las bandas llevan mandos que actúan sobre las puntas del ala, algo que Ozone nunca antes había hecho. Tuve que atar bien los cabos sueltos de todos los mandos para que pudieran tocar la hélice durante el vuelo. Me anclé en el punto alto de las bandas, pues mi silla tiene los puntos de anclaje altos. Las bandas A están divididas en dos y sus marcas grises las identifican perfectamente. Inflé de cara a la vela, la cual subió simétrica y se quedó en la posición de vuelo. Que se levante con un tirón suave es una gran ventaja y que una vela de competición se maneje fácilmente en tierra es como una bocanada de aire fresco. Me di la vuelta cuanto estuve listo para ello y fui acelerando lentamente para ver cómo respondía la vela al movimiento. Se colocaba en su sitio sin problema alguno. Tras unos seis pasos levanté el vuelo a una altitud de 1.400 metros sobre el nivel del mar y con una brisa de unos 8 kilómetros por hora. Despegué de inmediato y luego me senté. La vela respondía a mínimos gestos de los frenos justo de la manera que a mí me gusta. Los trims estaban puestos para volar lento y para compensar un poco el empuje. La tasa de ascenso era muy buena para una vela de gran alargamiento. Para lo que está hecha esta vela es para morder el aire en las trazadas. Intentar mantener una trayectoria recta me costaba porque lo que de verdad quería era hacer barrenas y wingovers, así como grandes picadas y bruscos cambios de dirección. Me encontré más a gusto con esta Viper 2 que con la Viper original. Esta vela se mantiene estable sobre la cabeza del piloto y no se mueve tanto como la Viper anterior.
En su segundo vuelo la puse a prueba en la maniobra del trébol y se comporta de ensueño, pues puede hacer esos giros tan cerrados con facilidad y, a pesar de que la Viper 2 que volé era una talla más grande de la que me correspondería, giraba y respondía muy bien a mis gestos. Tras seguir jugando un poco con ella llegó el momento de hacer un poco de distancia. Decidí llevarme a un alumno para que hiciera su primer vuelo fuera del campo y como él iba con el carrito nDiza XL, yo necesitaba velocidad para que no se me escapara, y fue ahí donde la Viper entró de verdad en su elemento. Abrí los trimms y la vela voló recta con apenas levísimas correcciones de vez en cuando para compensar el par motor. Para compensarlo, únicamente debía desplazar ligeramente mi peso.
Durante el vuelo casi nos chocamos contra un helicóptero que pasó unos 15 metros por encima de nosotros. Agarré los mandos rápidamente y esperé a el rotor nos golpeara. No ocurrió nada. Por el motivo que fuera, el rotor se disipó antes de alcanzarnos. Cuando nos dimos la vuelta para regresar al campo, abrí los trims de nuevo y pisé el pedal del acelerador a fondo, y la Viper 2 respondió. Empecé a ir de verdad deprisa y también me di cuenta de que podría volar todo el día así porque el acelerador es bastante suave. Tampoco tuve nunca que abrir gas a tope para ir con el acelerador pisado a fondo, lo que supone que podría volar muy lejos sin tener que preocuparme de quemar el motor durante el vuelo. Llevar la vela acelerada a tope todo el tiempo puede venir bien para correr en competiciones o simplemente para volar enormes distancias sin dañar el motor. Menuda vela que han hecho los de Ozone. Felicitaciones al equipo por el hermoso trabajo.
Puedo afirmar con sinceridad que la Viper 2 me gustó de verdad y la única pega que la encontré fue que los trims siguen siendo duros de meter. Para cerrarlos tienes que agarrarlos con mucha fuerza. No creo que mi mujer fuera capaz de hacerlo. El mando de los estabilos es fantástico y la vela responde muy bien a los gestos que se envían a las puntas del ala.
Cuando el tiempo mejore, volaré la Viper 2 con el carrito para ver cómo se comporta en esa configuración.
Tony Gibson
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